No quiero ir a trabajar

¿Tus ánimos te llegan a fin de mes? ¿o ni siquiera te llegan al final del día? Las emociones en el trabajo es otro componente que hay que considerar, tanto que los expertos han llegado a acuñar un término para denominar esto: el salario emocional. 

El salario emocional son todos aquellos beneficios percibidos que no son responden a satisfacer las necesidades más básicas si no aquellas más elevadas como son la satisfacción personal o la realización. Pese a eso no conviene descuidarlo ya que son clave para mantener una elevada productividad, clave para la innovación y esencial para desarrollarte como un profesional excelente.

El salario emocional puede variar mucho de un sector a otro o incluso de una empresa a otra. Algunos rasgos comunes del salario emocional incluyen de uno u otro modo los siguientes ámbitos:

  • Reconocimiento: ¿Verdad que trabajar y que tu jefe se lleve los méritos no motiva? Una palmada en la espalda a tiempo o sencillamente un comentario positivo sobre el trabajo que has realizado es de agradecer. Tampoco se trata de recibir elogios por todo ya que contrariamente produce a la larga un efecto negativo. Imaginemos que tu jefe está maravillado con tu trabajo y solamente te aporta feedback positivo, en el largo plazo quizás sentirás poco desarrollo profesional ya que tu actividad cotidiana no resultará retadora ni te incentivará a seguir mejorando. Dar feedback está bien pero sólo si se hace de la manera adecuada. Un buen patrón para dar feedback es el MIMO propone Miguel Ángel Romero de Formación para Formadores que incluye los siguientes aspectos:
    • M (mantener) todas las cosas que están bien realizadas y que por tanto se deben mantener.
    • I (incorporar) aquello que se ha omitido pero sería bueno que se incluya.
    • M (modificar) aquello que debe ser modificado e finalmente.
    • O (omitir) que incluye aquellos aspectos que deben ser omitidos.
  • Autonomía: Tener cierto control sobre tu trabajo es esencial. Desde la flexibilidad horaria o poder realizar tu trabajo en otros escenarios hasta la distribución de tus tareas. No hay nada más agotador que estar atado de pies y manos a unos excesivos rigurosos protocolos que dicten que hacer en cada momento.
  • Complejidad creciente: Como veíamos con el feedback positivo (no decir nunca nada malo) es a medio y largo plazo negativo ya que no aporta retos. Los retos en el día a día son necesarios para tener un salario emocional adecuado. Que tu jefe te implique en nuevos proyectos o procesos formativos es un estímulo muy adecuado para “subir tu salario emocional” considerablemente.

Si estás más interesado en conocer si tu salario emocional te llega a fin de mes, te aconsejo que hagas este pequeño ejercicio del conocido cazatalentos José Medina. Podrás adquirir conciencia de hasta donde te llega tu salario emocional y sabrás si eres un “bien pagado emocionalmente”. Con estas sencillas preguntas podrás determinar si tu salario emocional te llega a fin de mes. También puedes leer un post anterior: Si Sientes Esto Huye

  1. Autenticidad: ¿Puedo ser yo mismo en mi empresa?: Esta es una pregunta muy relevante ya que es frecuente la frase “es que ya no me veo a mí mismo en esta empresa” o incluso el “no me veo dentro de un año aquí”. ¿Te ves a ti mismo haciendo lo que haces? ¿Tu trabajo está alineado con tus expectativas? Lo que tu quieres hacer en tu vida, ¿pasa por tu empresa?. Puede parecer una afirmación simple pero, tarde o temprano, cambiamos de trabajo cuando sentimos que lo que queremos hacer en nuestra vida, simplemente ya no pasa por nuestra empresa.
  2. Visión: La visión de tu futuro es también crucial. ¿Ves horizonte de carrera y futuro? Uno debe plantearse si tiene sentido el trabajo de su vida. ¿Ves recorrido y desarrollo profesional? ¿Tienes expectativas razonables y optimistas sobre tu trayectoria? ¿Estás en el camino certero? Saber hacia dónde se camina es esencial. ¿Estás haciendo lo correcto? ¿Ves con claridad tu carrera profesional? ¿Necesitas seguramente ayuda y consejo?.
  3. Confianza: El Instituto Great Place to Work que cataloga mundialmente a empresas como excelentes como sitios para trabajar se basa en la confianza como principal medidor. Ahora reflexiona, ¿te trata correctamente la empresa? ¿Confías en ella? ¿Te respeta o te limita? ¿Eres realmente importante para esta compañía, sin pretender ser imprescindible, o te sientes ignorado?
  4. Entusiamo / disfrute: Entusiasmo viene de la palabra griega “en” y “theos” que se traduce como “dios en ti” en términos de ánimos y energías. ¿Vas con ganas al trabajo? ¿Estás implicado en el proyecto y comprometido con el resultado? ¿Te levantas por la mañana con ilusión de continuar y culminar tu tarea, o lo haces con desgana y apatía? ¿Te ocurre con más frecuencia que antes? ¿Disfrutas y te diviertes con tu trabajo? Aprendizaje y desarrollo personal y profesional están muy ligados al disfrute y vivencia lúdica del trabajo, sin descartar algún que otro sufrimiento. ¿Es ésa tu experiencia?
  5. Autonomía: ¿Te sientes bien utilizado? Hay ocasiones donde tu carrera necesita que aportes mucho más de lo que recibes, por ejemplo, en el comienzo, pero en términos generales ¿es tu ocupación flexible como para hacer las cosas bien y con calidad? ¿Lo importante es antes que lo urgente?.
  6. Desarrollo y aprendizaje: ¿Creces y te desarrollas profesionalmente? ¿o ya has tocado techo? ¿Aportas y aprendes? ¿Cubres las etapas y creces en tu trabajo? ¿Está esto alineado o alienado con tu desarrollo profesional y personal?. ¿Aprovechas al máximo tus mejores capacidades? Es importante no dejarse atrapar en una “jaula de oro” (cuando te pagan una buena remuneración pero que no te aporta profesionalmente). ¿Te sientes ligado y comprometido con el proyecto o te retienen sólo con un buen salario?.
  7. Control: ¿Diriges tu carrera tu mismo o te la dirigen?. Cosas importantes de la vida, como libertad, autonomía y carrera no son delegables. Si no las gestionas tu, otros las gestionarán por ti y pierdes el control sobre tu futuro.

Si has aprobado en todas, ¡¡Enhorabuena!! eres un bien pagado emocionalmente. En cambio, si no ha sido así, tienes que hacer una revisión y actuar inmediatamente. José Medina afirma que: “Trabajo, carrera, futuro, vida y felicidad, todas relacionadas, son áreas demasiado importantes como para dejar que sean otros quienes las manejen“.  En definitiva, será mejor que empieces ya a actualizar tu currículum. Puedes seguir en el asiento del copiloto o tomar el asiento del conductor e ir donde tu te propongas.

Si decides seguir de copiloto, no estás solo, te puedes unir al 16% de los trabajadores que no están satisfechos con su trabajo.

¿Y tú? ¿Eres un bien pagado emocional?
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